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¡Los gatos se apoderan de mi barrio!

Habitualmente, cuando hablamos de problemas de mascotas en las comunidades de vecinos, solemos mencionar a los perros porque son los que pueden generar más ruido o los que salen más de casa. Pero cuando los gatos tienen libertad pueden ser mucho peores.

Los perros son obedientes y sienten devoción por sus amos y los gatos son independientes, caprichosos, fieles a sus costumbres y, por encima de todo, muy curiosos.  Por ello, en muchas ocasiones, se dan casos como los que os relatamos a continuación:

  1. Maullidos y peleas a horas inapropiadas
  2. Cacería de un indefenso pajarillo aunque en su camino rompa mil cosas (y si el pájaro es de algún otro vecino, más problemas)
  3. Utilizan tu jardín como su arenero particular
  4. Duermen sobre tus flores favoritas del jardín o sobre el capó de tu coche
  5. Se enfrentan a tu mascota y, en el peor de los casos, puedes llevarte algún que otro susto por peleas indeseadas

Y ahora bien… ¿qué hacemos con ellos?

Si pertenecen a algún vecino, es necesario poner las cartas sobre la mesa e intentar acabar con la situación lo antes posible. Esa persona es responsable de su mascota y debe intentar que cause los menos daños posibles, aunque sea reteniéndolo en casa. Una buena estrategia para convencerle es anteponer la seguridad de su mascota a todo lo demás, y no estaremos faltos de razón. En cualquier momento podría atropellarle un coche o cruzarse con alguien con peores intenciones que nosotros.

Si el gato es callejero o incluso se ha creado una colonia de mininos en tu zona, existen algunas medidas que puedes intentar y que nos propone Pets For Life:

Uso de repelentes

Primera aclaración. Con repelentes no nos referimos a veneno.

La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA por sus siglas en inglés) ha publicado una lista de 30 compuestos seguros para repeler a los gatos. No son difíciles de encontrar, podéis ir a tiendas de animales, especializadas en el cuidado de jardines y exteriores o incluso en el supermercado del barrio. Como os decimos, existe una gran variedad, de modo que consultad por el que se adapte mejor a vuestra situación.

Uso de dispositivos “sorpresa”

Sabemos que los gatos tienen sus manías, y cuando se encaprichan por un lugar específico es muy difícil hacerles cambiar de opinión. El objetivo de este tipo de dispositivos es que ese lugar deje de ser “atractivo” para ellos porque se lleven algún sobresalto. Podemos optar por diferentes “trampas”. Plataformas inestables para que caigan y no vuelvan a intentar subirse a nuestra ventana, ruidos de alarmas o bocinas inesperadas, materiales pegajosos o, el más eficiente, el agua. En el momento en que conectemos un aspersor o usemos una manguera para espantarlo (no mojándolo directamente), ese maravilloso paraíso perderá todo el encanto.

Colocar obstáculos

Mosquiteras o barandillas para evitar que entre por nuestra ventana, una verja alrededor de nuestro huerto para que no lo destroce, un murito… hay muchas variantes y, de nuevo, debéis hacer lo que mejor se adapte.

Detener a los amantes de los gatos

En muchas comunidades existe el perfil de persona amante de los animales que alimenta a los gatos callejeros. Ante este caso os pedimos, de nuevo, que hagáis uso del sentido común. Si los alimenta en una zona alejada de viviendas, descampados y demás, no hay que volverse demasiado estrictos. Si lo hace en la puerta de tu casa, en jardines comunes o lugares que realmente afecten a la salubridad del vecindario, hay que ponerle freno. Usad la empatía, la educación e incluso proponed otra localización para que no sea una prohibición al 100%.

En caso de que todo falle, ha llegado el momento de llamar a la protectora de animales. No perrera, ojo. Protectora de Animales. Ellos sabrán qué hacer, cómo actuar y cómo ayudaros mirando por el bien de estos lindos animalitos.

En Serincosol cuidamos su comunidad, para que disfruten de su hogar.

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