El dilema de la accesibilidad

El dilema de la accesibilidad

En los medios de comunicación encontramos constantemente denuncias relacionadas con problemas de accesibilidad o el gran número de barreras arquitectónicas que existen en todas las ciudades. Por suerte, poco a poco la conciencia social y política va en aumento y las personas con algún tipo de limitación física encuentran solución a un problema frustrante y determinante en su día a día.

Imaginad cuántas aceras, escaleras, plazas, accesos y mil y un estructuras han de ser cambiadas, no es una tarea nada fácil. Si un gobierno o Ayuntamiento en ocasiones se ve desbordado por esta situación, imaginad cuántos presidentes de comunidades de vecinos han tenido que afrontar estas exigencias.

Una fácil accesibilidad para todos es algo esencial en toda vivienda, de eso no hay duda, pero las cifras parecen estar en contra de la lógica. El dato que aporta La Vanguardia es alarmante: el 65% de las comunidades de propietarios de Málaga que tienen más de 15 años tienen barreras arquitectónicas, lo que se acentúa en el caso de los municipios más pequeños.

Además de la obligación moral de solucionar este asunto, la Ley apremia exigiendo que se mejore la accesibilidad en las comunidades antes de diciembre de 2017, recalcando que no solo debe ser en el edificio, sino en todas las zonas comunes como piscinas, trasteros o garajes. De este modo, la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y su Inclusión Social, a través del Real Decreto Legislativo 1/2013, pretende una mayor justicia e igualdad a favor de las personas con limitaciones físicas.

Bueno, pues… manos a la obra, ¿no? Los administradores de fincas y presidentes están en marcha haciéndolo saber a sus vecinos, e incluso ayuntamientos como el de Málaga Capital gestionan subvenciones para ayudar a algunas comunidades, pero… el dinero no siempre es el problema.

¿Y qué dificultades nos encontramos? Fernando Pastor, Presidente de los administradores de fincas de Málaga, lo dice alto y claro “Es imposible cumplir la ley en muchos edificios por falta de espacio“. Un ascensor y una rampa requieren unas dimensiones mínimas que muchos edificios antiguos, construidos sobre el terreno de casas matas pequeñas, no tienen, y no existe otro remedio que ocupar la vía pública.

¿Y qué alternativas hay? El Colegio de Administradores de Fincas de Málaga ha solicitado que la ley se suavice, pero no para evitar estas obras necesarias, sino para que el plazo se extienda y encontrar una solución que beneficie a todos. Por ejemplo, un ascensor puede sustituirse por un montacargas o sillas salvaescaleras, por lo que ese puede ser un comienzo.

Por suerte, la mayoría de edificios construidos desde hace 15 años en adelante, no muestran este problema, de modo que debéis recordar siempre que podéis encontraros con circunstancias como estas si vais de alquiler o compráis una vivienda en un edificio antiguo.

¿Tenéis dudas al respecto? ¿Hay barreras arquitectónicas en vuestra comunidad y no sabéis como arreglarlo? Contactad con SERINCOSOL Administración de Fincas, nosotros podremos resolverlo.

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